Introducción
⌅La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2020[32]
Organización Internacional del Trabajo, OIT. (2020). “Empleo informal”.
Organización Internacional del Trabajo, OIT-Cinterfor. https://www.oitcinterfor.org/taxonomy/term/3366#:~:text=Incluye%20todo%20trabajo%20remunerado%20(p,una%20empresa%20generadora%20de%20ingresos
)
señala que el empleo informal es todo trabajo remunerado, autoempleo o
empleo asalariado que no está registrado, regulado o protegido por
marcos legales o normativos. Este tipo de empleo se ha convertido en un
rasgo característico del mercado laboral en México debido a que, desde
hace varios lustros, el nivel de la tasa de informalidad prevalece por
encima de 50% (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, 2020a[18]
INEGI (2020a). “El INEGI presenta resultados del impacto del covid-19
en la actividad económica y el mercado laboral” [Comunicado de prensa
núm. 346/20]. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/COVID-ActEco.pdf
).
Los esquemas de informalidad crean empresas que demandan y ofrecen
bienes y servicios a otras unidades económicas formales e informales,
por lo que cumplen la función de catalizadores del intercambio de bienes
y servicios. A su vez, estos esquemas se convierten en un mecanismo
efectivo de generación de empleos, los cuales son, en su mayoría, de una
calidad inferior a los empleos del sector formal.
Estas circunstancias ocasionan, invariablemente, la propagación de estos esquemas laborales en los estratos de las unidades económicas de menor tamaño, pero también implican una constante e inagotable fuente de nuevos ingresos y dinamismo económico que permea desde la informalidad a las actividades económicas formales, a través de las micro, pequeñas y grandes corporaciones. Por ello, el reconocimiento de los emprendimientos informales como entes que generan flujos de efectivo para la propia unidad económica, que consumen productos o servicios (materiales, instrumentos y herramientas, materias primas y servicios como electricidad, gas, gasolina, telefonía e Internet) de las empresas formalmente establecidas, pero también de aquellas que se mantienen en el sector subterráneo, es relevante para que las intervenciones gubernamentales efectuadas en su contra prescriban condiciones de coexistencia con las cadenas de valor de la estructura formal de la economía.
Las empresas que se ubican en el sector informal de la
economía operan con niveles de organización bajos, surgen a partir de
empleos casuales o derivados del parentesco y dependen exclusivamente
del desempeño del emprendedor(a) para llevar a cabo las actividades
concernientes a la administración, comercialización, publicidad, entre
otras (Alvarado, 2021[3]
Alvarado, E. (2021). “Factores condicionantes en la creación informal
de nanoempresas: evidencia experimental en Monterrey, México”. Contaduría y Administración, 66(3), 1-24. http://dx.doi.org/10.22201/fca.24488410e.2021.2848
; Rodríguez, 2021[43]
Rodríguez, O. (2021). La nanoempresa en localidades en proceso de
urbanización en la Ciudad de México. En Alvarado, E., Valencia, K. y
Rodríguez, O. (Coords.), Retos y dinámicas de las NaMiPyMEs ante la pandemia del COVID-19 (57-84). México: REPICE/Fides Ediciones.
). De acuerdo con Martínez, Ruíz, Ruesga Cazes y Falco (2017)[31] Martínez, J., C. Ruiz, B. Ruesga, S. Cazes, y P. Falco (2017). Informalidad: implicaciones legislativas y políticas públicas para reducirla. Ciudad de México: Instituto Belisario Domínguez.
y Palafox y Rodríguez (2023)[36]
Palafox, R. y Rodríguez, O. (2023). Estructura regional de la
informalidad laboral en México previo al COVID-19. En Rojas, M.
(Coord.), Perspectivas económicas y sociales de México y Oaxaca en la era COVID-19 (99-122). México: REPICE/Plaza y Valdés. https://www.researchgate.net/publication/375914592_Estructura_regional_de_la_informalidad_laboral_en_Mexico_previo_al_COVID-19
,
por lo general, la informalidad disminuye el bienestar de los
trabajadores porque estos operan con dificultades, como restricciones al
financiamiento, a la seguridad social, a prestaciones, entre otras. En
este contexto, es posible identificar a la informalidad como fuente de
bajos niveles de productividad laboral, de afectaciones negativas sobre
el potencial de crecimiento y de incrementos en la desigualdad.
Sin
embargo, la informalidad en México no es indicio de niveles de
productividad y bienestar bajos ni implica precariedad laboral, debido a
la existencia de heterogeneidad en las unidades productivas informales.
Más bien, es posible considerar a estas últimas como empresas de
crecimiento que operan para maximizar beneficios, y como unidades
económicas de supervivencia que surgen a causa de la falta de
oportunidades y cuya cuantificación y clasificación resulta difícil (Robles y Martínez, 2018[42] Robles, D. y M. Martínez (2018). “Determinantes principales de la informalidad: un análisis regional para México”. Región y Sociedad, 30(71), 1-35. https://doi.org/10.22198/rys.2018.71.a575
; Aguilar, Ramírez y Martínez, 2018[2]
Aguilar J., Ramírez N. y Martínez, D. (2018). Análisis de la relación
entre la pobreza y emprendimiento informal a partir de las condiciones
de vida de las familias. En Rivera, R., López, N. y Sánchez, L.
(Coords.), Economía informal y otras formas de producción y trabajo atípico: Estudios para el caso de México (129-152). Primera edición. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
; López, Rivera y Sánchez, 2018[25] López, N., Rivera, R. y Sánchez, L. (2018). Introducción. En Rivera, R., López, N. y Sánchez, L. (Coords.), Economía informal y otras formas de producción y trabajo atípico: Estudios para el caso de México. (9-22). Primera edición. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
).
En estas condiciones, las unidades productivas se enfrentaron a los
efectos de las estrategias que las autoridades sanitarias impusieron
para contener los contagios y las defunciones ocasionadas por el virus
SARS-CoV-2 (covid-19).
Lo anterior significó restricciones parciales y totales a las actividades económicas, que afectaron a la ocupación y al empleo. Por lo tanto, se dispuso una categorización de las actividades como esenciales y no esenciales para permitir que los sectores asociados a la salud y seguridad pública, así como los sectores fundamentales de la economía, industria de alimentos y bebidas, entre otros, permanecieran activos durante la coyuntura para facilitar la aplicación de medidas de contención del virus. En este escenario, y a pesar de las diversas intervenciones del gobierno federal y de las correspondientes en las entidades federativas, los emprendimientos de todos los tamaños, pero sobre todo las micro y las nanoempresas informales, enfrentaron un desafío sin precedentes.
Los emprendimientos se vieron obligados a identificar oportunidades en este contexto de adversidad, y a diseñar mecanismos e implementar estrategias para mantener las actividades de producción, comercialización y distribución de bienes y servicios sin la interacción física entre oferentes y demandantes. Preservar la dinámica de la comercialización es y fue fundamental para no detener por completo el proceso de producción y, con ello, mantenerse en el mercado. Es claro que, aunque hayan sido aplicadas con éxito estas estrategias, hubo afectaciones en las ventas que ralentizaron el proceso productivo, debido a las restricciones en el consumo de bienes y servicios derivadas del confinamiento social.
Ante estas circunstancias, las unidades económicas hicieron uso de la tecnología como mecanismo de ventas (comercio electrónico) y del trabajo remoto (home-office), total, parcial u ocasional, como esquema laboral. En este sentido, el primer e inmediato obstáculo que las empresas enfrentaron fue la utilización de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) porque estas herramientas exigieron habilidades particulares que difieren de las usuales en el esquema presencial.
De acuerdo con lo anterior, esta investigación se encarga de analizar la nueva estructura regional de la informalidad tras los efectos de la pandemia de covid-19 en el país.
1. Revisión de literatura
⌅En
la XV Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo se señaló
que el sector informal está constituido por unidades de producción
familiar que operan con niveles de productividad bajos, condiciones
laborales precarias (salarios reducidos y sin prestaciones laborales) y
alta rotación de mano de obra. Al respecto, Escoto (2010)[11] Escoto Castillo, A. (2010). Precariedad laboral y juvenil en El Salvador, 2003-2007 (tesis de maestría, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México). Recuperado de: https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/2806
y Cambreros y Bracamontes (2015)[7]
Cambreros, M. y J. Bracamontes (2015). “La caída de los salarios en
México 1980-2010: La productividad y la informalidad como explicación”. Equilibrio Económico. Revista de Economía, Política y Sociedad, 11(2), 169-194.
señalan que la estructura del empleo informal implica, invariablemente,
precariedad laboral en términos de discontinuidad de la ocupación, nula
regulación laboral, ingresos inferiores respecto de esquemas formales y
actividades económicas que son intensivas en mano de obra, lo que
conduce a que la menor productividad laboral ocasionada por los esquemas
informales presione los salarios mínimos y contractuales a la baja.
Además, los activos pueden ser utilizados indistintamente para
propósitos del negocio o del hogar y no pertenecer a las unidades de
producción, sino a sus dueños. A su vez, estos últimos no realizan
transacciones ni establecen contratos con otras unidades y tampoco
asumen obligaciones. Los dueños buscan financiamiento por sí mismos y
los gastos de producción son indistinguibles del gasto del hogar (Hussmanns, 2004[15]
Hussmanns, R. (2004). “Measuring the informal economy: From employment
in the informal sector to informal employment”. Working Paper No. 53.
Geneva, Switzerland: Policy Integration Department/Bureau of Statistics,
International Labour Office.
; Martínez, 2015[30] Martínez, J. (2015). Alcance de la reforma laboral de 2012 y decisiones legislativas pendientes en la materia. Ciudad de México: Instituto Belisario Domínguez.
; Alvarado, 2021[3]
Alvarado, E. (2021). “Factores condicionantes en la creación informal
de nanoempresas: evidencia experimental en Monterrey, México”. Contaduría y Administración, 66(3), 1-24. http://dx.doi.org/10.22201/fca.24488410e.2021.2848
; Palafox y Rodríguez, 2023[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
).
Asimismo, Cotler (2015)[9] Cotler, P. (2015). “Crédito de proveedores, tamaño de empresa e informalidad”. El Trimestre Económico, 82(327), 559-582. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-718X2015000300559
, Rodríguez (2021)[43]
Rodríguez, O. (2021). La nanoempresa en localidades en proceso de
urbanización en la Ciudad de México. En Alvarado, E., Valencia, K. y
Rodríguez, O. (Coords.), Retos y dinámicas de las NaMiPyMEs ante la pandemia del COVID-19 (57-84). México: REPICE/Fides Ediciones.
y Rodríguez, Alvarado y Sánchez (2023)[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
consideran que las unidades económicas de tamaño nano prefieren este
esquema porque los individuos que conforman estas unidades utilizan y
explotan los recursos propios para la creación de emprendimientos cuya
administración y dirección son realizadas por una sola persona, misma
que, cuando inicia actividades, no cuenta con incentivos para
formalizarse. Para Adams, Silva, Johansson y Razmara (2013)[1] Adams, A., J. Silva, S. Johansson y S. Razmara (2013). Improving skills development in the informal sector. Strategies for Sub-Saharan Africa. Washington, D.C.: International Bank for Reconstruction and Development/The World Bank.
,
los emprendimientos informales restringen el crecimiento y desarrollo
económico, de manera que las políticas públicas están diseñadas para
mitigar y eliminar este fenómeno social. Sin embargo, este tipo de
empresas ha mostrado el suficiente dinamismo para constituirse como una
alternativa viable al empleo asalariado formal y contribuye de manera
exitosa, en algunos casos, al sostenimiento y el desarrollo económicos (Palafox y Rodríguez, 2023[36]
Palafox, R. y Rodríguez, O. (2023). Estructura regional de la
informalidad laboral en México previo al COVID-19. En Rojas, M.
(Coord.), Perspectivas económicas y sociales de México y Oaxaca en la era COVID-19 (99-122). México: REPICE/Plaza y Valdés. https://www.researchgate.net/publication/375914592_Estructura_regional_de_la_informalidad_laboral_en_Mexico_previo_al_COVID-19
).
Por su parte, Rivera (2018)[41]
Rivera, R. (2018). “Heterogeneidad en las microempresas informales
mexicanas: evidencia empírica y algunas implicaciones de política”. Perfiles Latinoamericanos, 26(51), 63-87. DOI: http://doi.org/10.18504/pl2651-003-2018
señala que existen diversos enfoques de la informalidad que utilizan
criterios para determinar su causalidad; el primero de ellos es el
dualista, aquel que considera que el sector informal se encuentra
desvinculado por completo del sector formal y surge debido a la
expulsión de trabajadores de las actividades formales.1Esta
exclusión se debe al comportamiento demográfico, a la capacidad del
sector industrial para generar empleos suficientes y a la limitada
capacitación de los trabajadores. En contraste, el
enfoque estructuralista señala que los trabajadores que se ubican en las
unidades económicas informales permiten la reducción de costos de mano
de obra y, por consecuencia, mejora la competitividad de las grandes
empresas, por lo que estas unidades se hallan muy relacionadas con las
actividades formales.
Los otros dos enfoques, el legalista y el
voluntarista, prescriben que los individuos informales lo son por
decisión propia y lo hacen con la finalidad de evadir costos, para el
primer caso, mientras que en el segundo se hace énfasis en que los
trabajadores y empresarios entran al sector informal de manera
deliberada para evitar las regulaciones y los impuestos propios del
sector formal. Para Martínez et al. (2017)[31] Martínez, J., C. Ruiz, B. Ruesga, S. Cazes, y P. Falco (2017). Informalidad: implicaciones legislativas y políticas públicas para reducirla. Ciudad de México: Instituto Belisario Domínguez.
,
la informalidad generalmente disminuye el bienestar de los trabajadores
en razón de las restricciones al financiamiento y a la seguridad
social, por lo que es fácil identificarla como causante de niveles de
productividad laboral bajos, afectaciones negativas sobre el potencial
de crecimiento e incrementos en la desigualdad, como se mencionó
anteriormente.
No obstante, Robles y Martínez (2018)[42] Robles, D. y M. Martínez (2018). “Determinantes principales de la informalidad: un análisis regional para México”. Región y Sociedad, 30(71), 1-35. https://doi.org/10.22198/rys.2018.71.a575
señalan que la ausencia de formalización de las unidades económicas en
México no es síntoma de baja productividad. También se reconoce que la
informalidad no representa per se pobreza, sino que la transición de la
formalidad a la informalidad corresponde a un proceso de distribución en
términos de evasión de impuestos y la posibilidad de emplear por medio
de la subcontratación (Castells y Portes, 1989[8]
Castells, M. y Portes, A. (1989). World Underneath: The Origins,
Dynamics and Effects of the Informal Economy. En Portes, A., Castells,
M. & Benton, L. (Eds.), The Informal Economy. Studies in Advanced and Less Developed Countries (11-37). Baltimore y Londres: The John Hopkins University Press.
). En este sentido, Aguilar et al. (2018)[2]
Aguilar J., Ramírez N. y Martínez, D. (2018). Análisis de la relación
entre la pobreza y emprendimiento informal a partir de las condiciones
de vida de las familias. En Rivera, R., López, N. y Sánchez, L.
(Coords.), Economía informal y otras formas de producción y trabajo atípico: Estudios para el caso de México (129-152). Primera edición. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
identifican una estructura heterogénea en las microempresas informales a
las que categorizan como empresas de crecimiento y unidades económicas
de supervivencia; las primeras son agentes que buscan maximizar los
beneficios y las segundas surgen debido a la falta de oportunidad en
otras áreas de trabajo.
Otro enfoque prescribe que la
informalidad opera como una limitante para las mejoras en la cantidad y
calidad de la infraestructura y de los servicios públicos, además de
representar desventajas para el empleo formal en términos de cargas
impositivas. Una economía como la mexicana, que posee un alto desempleo
estructural, es proclive a los efectos de eventos coyunturales adversos,
como una recesión económica, porque obligarían a muchas unidades
económicas a suspender actividades, reducir personal y hasta cerrar por
completo el emprendimiento. Esta situación es clave para entender las
razones por las cuales un individuo o grupo de individuos decide
transitar al sector informal (Loría y Ramos, 2007[26] Loría, E. y M. Ramos (2007). “La ley de Okun: Una relectura para México, 1970-2004”. Estudios Económicos, 22(1), 19-55.
).
Además
de los enfoques dualista, estructuralista, legalista y voluntarista, se
debe considerar la condición de multidimensional de la informalidad. El
INEGI prescribe dos dimensiones. La primera señala que en el empleo
informal se hallan aquellas unidades económicas cuyo objetivo primordial
es la generación de empleo para las personas involucradas, y que opera
con recursos con origen en los propios hogares y con ausencia de
formalidad en los acuerdos laborales. Algunas características de los
emprendimientos bajo esta dimensión son: I) esquemas de organización con
poca división entre trabajo y capital, II) pequeña escala de
producción, III) ocupación casual, asociada con parentesco (Palafox, 2024[37] Palafox, R. (2024). “La informalidad y su relación negativa con el crecimiento económico en México, 2005Q1-2022Q2”. El Semestre de las Especializaciones, 5(2), 79-98. https://www.depfe.unam.mx/especializaciones/revista/5-2-2024/
)
Prieto (2011)[39]
Prieto, R. (2011). “El concepto estadístico de informalidad y su
integración bajo el esquema del Grupo Delhi. Realidad, Datos y Espacio”. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 2(3), 76-95. https://rde.inegi.org.mx/index.php/2011/09/04/el-concepto-estadistico-de-informalidad-y-su-integracion-bajo-el-esquema-del-grupo-de-delhi/
y Palafox (2024)[37] Palafox, R. (2024). “La informalidad y su relación negativa con el crecimiento económico en México, 2005Q1-2022Q2”. El Semestre de las Especializaciones, 5(2), 79-98. https://www.depfe.unam.mx/especializaciones/revista/5-2-2024/
señalan que la otra dimensión de la informalidad considera aquel
trabajo que se desempeña en actividades enmarcadas fuera del amparo
legal o institucional. Cabe destacar que este carácter impide su
clasificación. La conjunción de estas dimensiones permite la medición
del sector informal y, por lo tanto, su inclusión en las cuentas
nacionales a través de la Matriz Hussmanns. En México, el Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) utiliza la Encuesta Nacional
de Ocupación y Empleo (ENOE) para, mediante la aplicación del método
integrador de la Matriz Hussmanns, captar aquellas ocupaciones con
ausencia de registro (vinculado a unidades económicas informales) y
carencia de afiliación institucional (empleo que se lleva a cabo sin la
protección social o laboral, en empresas formales o no) (INEGI, 2019[17]
INEGI (2019). “México: Estadísticas de informalidad laboral”
[ponencia]. Seminario Internacional: Nuevas y antiguas formas de
informalidad laboral y empleo precario. Instituto Nacional de
Estadística y Geografía. Santiago, Chile.
). En esta
matriz además se incluyen las formas de trabajo de dependientes, para
mejorar la precisión y evitar la doble contabilidad de la informalidad
Ahora
bien, en términos del vínculo entre la informalidad laboral y el
crecimiento económico destacan características evidentes, toda vez que
los esquemas laborales formales son generalmente intensivos en mano de
obra, por lo que el desempeño de estas unidades es deficiente. En cuanto
a productividad se refiere, ésta es menor que la de los empleos
formales, ya que la ralentización del crecimiento económico se debe a
niveles bajos de productividad total de los factores que, a su vez tiene
como consecuencia pérdidas de empleo que transita a la informalidad.
Además, la informalidad es fuente de empleos de precariedad laboral. No
obstante, se sugiere que para mitigar la informalidad no basta con
formalizar a las unidades económicas (Ochoa, 2011[35] Ochoa, S. (2011). “Economía informal: evolución reciente y perspectivas”. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.
; Ros, 2013[46] Ros, J. (2013). Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico en México. México: El Colegio de México/Universidad Nacional Autónoma de México.
; Loría et al., 2016[27] Loría, E., M. Aupart y E. Salas (2016). “Informalidad, productividad y crecimiento en México, 2000.Q2 - 2014.Q4”. Ensayos. Revista de Economía, 35(2), 151-174. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-84022016000200151
)
Sin
embargo, la ausencia de esquemas sociales, como el seguro de desempleo,
pero sobre todo la necesidad de percibir algún ingreso para sostenerse a
sí mismas y a otros miembros de la familia, obligan a las personas a
refugiarse en actividades económicas que no son reconocidas por las
instituciones. Por lo tanto, es difícil reportar el desempeño de estas
actividades en los registros contables municipales, estatales y
nacionales. Aun así, en Latinoamérica el 70% de los nuevos empleos se
ubica en el sector informal y sus principales características son: un
desenvolvimiento inestable, ingresos y remuneraciones bajas, ausencia de
seguridad social y limitados esquemas de derechos laborales; es decir,
prevalece una relación inversa entre productividad e informalidad (Loría, Aupart y Salas, 2016[27] Loría, E., M. Aupart y E. Salas (2016). “Informalidad, productividad y crecimiento en México, 2000.Q2 - 2014.Q4”. Ensayos. Revista de Economía, 35(2), 151-174. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-84022016000200151
; Organización de Naciones Unidas, ONU, 2021[33]
Organización de las Naciones Unidas, ONU. (2021). “Situación del empleo
en América Latina en tiempos del COVID-19: Poco trabajo y de baja
calidad”. Noticias ONU. Organización de las Naciones Unidas.
).
Lo
anterior permite discutir, entonces, que aquellos individuos que se
desempeñan en la informalidad son trabajadores que planearon,
evidentemente de manera voluntaria, insertar su actividad en este sector
debido a razones como la posibilidad de obtener retornos iguales o
incluso superiores que en mercados laborales formales, además de que los
beneficios de la formalidad, como seguridad social y prestaciones, y
las restricciones en las promociones de puestos, entre otras, no son
atractivos en el corto plazo ante la posibilidad de evadir gravámenes y,
sobre todo, de aprovechar la flexibilidad laboral (Maloney, 2004[28] Maloney, W. (2004). “Informality Revisited”. World Development, 32(7).
).
No obstante, Ros (2013)[46] Ros, J. (2013). Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico en México. México: El Colegio de México/Universidad Nacional Autónoma de México.
argumenta que el incremento de los empleos formales en la economía no
es capaz por sí mismo de mejorar la productividad ni de reducir la
precariedad laboral de las organizaciones. En este contexto, el
desempeño de emprendimientos de tamaño nano y micro no necesariamente
representa (o es fuente) de niveles de productividad bajos, toda vez
que, dadas sus características, dichos emprendimientos deben mantener
cierto grado de rentabilidad; porque de lo contrario, su permanencia en
el mercado se compromete y, por consiguiente, los recursos propios o del
hogar.
2. Informalidad y confinamiento social en México
⌅En
países en desarrollo prevalece un escenario de desvinculación entre la
estructura productiva (sectores económicos) y sus empresas, el cual fue
sometido a finales de 2019 e inicios de 2020 a la emergencia sanitaria
de la enfermedad de covid-19. Al respecto, la Organización Mundial de la
Salud (OMS) recomendó medidas extremas de confinamiento social con la
finalidad de mitigar la dispersión y la transmisión del virus en las
comunidades, así como evitar complicaciones y fallecimientos derivados
de dicha enfermedad. El covid-19 se detectó por primera vez en una
provincia de China y una de las recomendaciones iniciales de las
autoridades sanitarias fue el aislamiento social en diferentes
intensidades. Los efectos de ello se manifestaron inmediatamente en la
estructura productiva (empresarial), sobre todo en aquellas economías
con debilidades financieras, sanitarias, económicas y monetarias (Palafox y Rodríguez, 2023[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
).
El distanciamiento social enmarcado por suspensiones laborales y sociales, parciales y totales, de las actividades económicas representó serias afectaciones en la ocupación y el empleo. En México, las restricciones sociales fueron de aplicación nacional al principio, pero mientras transcurrió la pandemia, la intensidad de los contagios y la mortalidad por el virus determinó el grado de confinamiento en las entidades federativas.2La Jornada Nacional de Sana Distancia fue la referencia del gobierno federal para la reapertura gradual y ordenada de las actividades económicas no esenciales, con base en los niveles de transmisión y propagación territorial del virus, así como en la capacidad de respuesta en cada entidad federativa (Secretaría de Salud, 2020b). Inicialmente, las actividades fueron clasificadas en esenciales y no esenciales. En este tenor, destacaron como esenciales, de manera obvia, aquellas actividades necesarias para atender la emergencia sanitaria, como las de la rama médica, seguridad pública, sectores fundamentales de la economía, industria de alimentos y bebidas, las relacionadas con la operación de programas sociales y con la conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura crítica3Además de estos esfuerzos, las principales instituciones de salud pública del Estado mexicano, es decir, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), incrementaron el número de médicos generales y especialistas, enfermeras generales y especialistas, laboratoristas, administrativos, entre otros (Secretaría de la Defensa Nacional, 2020). Asimismo, el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) otorgaron créditos directos para pequeñas empresas, y se hicieron pagos por adelantado de las Pensiones para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores y las Personas con Discapacidad (Secretaría de Bienestar, 2020; Presidencia de la República, 2020). (véase tabla 1).
| Rama económica | Actividades consideradas esenciales* |
|---|---|
| Médica | Actividades médicas, paramédicas, administrativas y de apoyo en todo el Sistema Nacional de Salud, sector farmacéutico, tanto en su producción como en su distribución (farmacias); manufactura de insumos, equipamiento médico y tecnologías para la atención de la salud; disposición de los residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI), entre otras. |
| Seguridad pública y protección ciudadana | Seguridad pública y protección ciudadana; en la defensa de la integridad y la soberanía nacionales; la procuración e impartición de justicia; así como la actividad legislativa en los niveles federal y estatal. |
| Sectores fundamentales de la economía | Financieros, recaudación tributaria, distribución y venta de energéticos, gasolineras y gas, generación y distribución de agua potable, industria de alimentos y bebidas no alcohólicas, mercados de alimentos, supermercados, tiendas de autoservicio, abarrotes, servicios de transporte de pasajeros y de carga, producción agrícola, pesquera y pecuaria, agroindustria, industria química, productos de limpieza, ferreterías, servicios de mensajería, guardias en labores de seguridad privada, guarderías y estancias infantiles, asilos, entre otras. |
| Conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura crítica | Aquellas que aseguran la producción y distribución de servicios indispensables como agua potable, energía eléctrica, gas, petróleo, gasolina, turbosina, saneamiento básico, transporte público, infraestructura hospitalaria y médica, entre otros. |
.
En este contexto, desde el interior de las unidades económicas emergieron pericias administrativas que permitieron dar continuidad a sus actividades a través de mecanismos para que la comercialización no se detuviera. Uno de estos mecanismos fue el comercio electrónico (e-commerce), que consiste en la compra y venta de productos o servicios por vía electrónica. Su principal objetivo es optimizar recursos materiales, financieros y humanos, y facilitar la atención, el servicio y la entrega de productos.
Es preciso destacar que no se trata de
una herramienta nueva, porque, en términos técnicos, el comercio
electrónico estaba disponible incluso una década atrás. Sin embargo, la
poca confianza (transparencia y legalidad) que entonces generó entre los
usuarios, consumidores principalmente, impidió que se estableciera en
las empresas como medio complementario de ventas (Manzur, Rojas, Balcázar y Rodríguez, 2020[29]
Manzur, S., L. Rojas, A. Balcázar y A. Rodríguez (2020). “Choque del
paradigma en el uso sobre el comercio tradicional vs comercio
electrónico en México”. Revista Dilemas Contemporáneos: Educación, Política y Valores, VII, 1-12. https://dilemascontemporaneoseducacionpoliticayvalores.com/index.php/dilemas/article/view/2213/2266
; Béjar, Valenzo, Madrigal, Madrigal y Montesinos, 2022[6]
Béjar, V., M. Valenzo, F. Madrigal, S. Madrigal y O. Montesinos (2022).
“Comercio electrónico y hábitos de los consumidores durante la pandemia
por COVID-19 en México”. Innovar. Revista de Ciencias Administrativas y Sociales, 32(86), pp. 119-134. https://revistas.unal.edu.co/index.php/innovar/article/view/104665
).
Aunque las TIC empleadas en las organizaciones se utilizaron, de forma
esencial, para agilizar y facilitar el intercambio de bienes y
servicios, su mayor utilidad se manifestó como mecanismo de prospección
de clientes y sustitución del contacto físico con los mismos; lo que
significa que el comercio electrónico es un método para posicionar a la
empresa en los mercados actuales e incursionar en otros nuevos. (Scupola, 2009[47] Scupola, A. (2009). “SME from Denmark and Australia”. Journal of Enterprise Information Management, 22(1-2), 152-166. https://doi.org/10.1108/17410390910932803
)
En
México, la proliferación del comercio electrónico en las nano, micro,
pequeñas empresas y sobre todo para los nuevos emprendimientos fue
determinante porque mediante esta tecnología es posible reducir costos,
aumentar la interacción con clientes (y proveedores) actuales y
potenciales, identificar comportamientos relevantes del nicho de mercado
(competencia) y lograr mayor proyección al mercado global (Manzur et al., 2020[29]
Manzur, S., L. Rojas, A. Balcázar y A. Rodríguez (2020). “Choque del
paradigma en el uso sobre el comercio tradicional vs comercio
electrónico en México”. Revista Dilemas Contemporáneos: Educación, Política y Valores, VII, 1-12. https://dilemascontemporaneoseducacionpoliticayvalores.com/index.php/dilemas/article/view/2213/2266
, 2020[29]
Manzur, S., L. Rojas, A. Balcázar y A. Rodríguez (2020). “Choque del
paradigma en el uso sobre el comercio tradicional vs comercio
electrónico en México”. Revista Dilemas Contemporáneos: Educación, Política y Valores, VII, 1-12. https://dilemascontemporaneoseducacionpoliticayvalores.com/index.php/dilemas/article/view/2213/2266
; Alvarado, Rodríguez y Sánchez, 2023[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
).
La utilización del comercio electrónico se clasificó de acuerdo con su
aplicación y con los agentes económicos que involucra; la siguiente
tabla describe cada una de ellas.
| Clasificación | Descripción |
|---|---|
| C2C | Consumidor a consumidor. Los consumidores realizan en la web transacciones de manera directa con otros consumidores. |
| B2C | Negocio al consumidor y consumidor al negocio. Son las más comunes y se refiere al intercambio comercial por medio de sistemas de pago seguro y la entrega a través de un canal físico o electrónico. |
| C2B | |
| B2B | Negocio a negocio. Los establecimientos acuerdan el intercambio, ya sea de bienes intermedios o finales por medios electrónicos. |
| C2G | Consumidor al gobierno. Este esquema involucra al sector gubernamental e implica que el gobierno brinda orientación a los consumidores a través de sitios de Internet. |
| B2G | Empresas al gobierno. Las empresas retroalimentan al sector público a través de sitios web. |
| G2C | Gobierno a los consumidores. Es la interrelación remota entre el sector gubernamental y los consumidores. Se realizan transacciones como el pago de contribuciones, derechos, obligaciones, entre otros. |
, Hernández et al. (2018)[14] Hernández, S., J. Hernández y E. Olguín (2018). “Comercio electrónico como herramienta complementaria en las pymes en México”. Etic@net, 18(2), 245-273. https://doi.org/10.30827/eticanet.v2i18.11891
, Alvarado (2021)[3] Alvarado, E. (2021). “Factores condicionantes en la creación informal de nanoempresas: evidencia experimental en Monterrey, México”. Contaduría y Administración, 66(3), 1-24. http://dx.doi.org/10.22201/fca.24488410e.2021.2848
, Béjar et al. (2022)[6] Béjar, V., M. Valenzo, F. Madrigal, S. Madrigal y O. Montesinos (2022). “Comercio electrónico y hábitos de los consumidores durante la pandemia por COVID-19 en México”. Innovar. Revista de Ciencias Administrativas y Sociales, 32(86), pp. 119-134. https://revistas.unal.edu.co/index.php/innovar/article/view/104665
y Alvarado et al. (2023)[4] Alvarado, E., Rodríguez, O. y Sánchez, M. (2023). Productividad y comercio electrónico en México. Un análisis postpandemia. En Rodríguez, O. y Alvarado, E. (Coords.), Continuidad y recuperación de las NaMiPyMes después del COVID-19 (117-146). Primera edición. México: Red Nacional de Productividad, Innovación y Competitividad Empresarial (REPICE)/Plaza y Valdés.
.
La
posibilidad de coexistencia entre la vida laboral y la familiar o
personal (desarrollo de actividades educativas y de esparcimiento) es la
virtud de los empleos a la cual los trabajadores asignan mayor
importancia, aunque también resaltan otros aspectos como los ingresos,
los beneficios laborales, como la seguridad social, y, cada vez más,
rasgos de los empleos que prelación en la diversidad y la inclusión (Ortiz, 2020[34] Ortiz, K. (2020). México, el país que más apoya el Home Office. Disponible en: https://www.forbes.com.mx/mexico-el-pais-que-mas-apoya-el-home-office/
).
Durante el primer año de pandemia y, por lo tanto, de confinamiento
social, el esquema de trabajo en casa o remoto fue una alternativa para
las organizaciones, que generó aceptación entre los empleados y, a su
vez, obligó a las empresas a acelerar el proceso de adaptación a
jornadas parciales y al trabajo desde casa.
El modelo de trabajo
que implicó tres días de labores en la oficina, dos en casa y dos de
descanso destacó porque poco más de 40% de las organizaciones
participantes en el estudio denominado La reinvención de la cultura
empresarial, de LinkedIn[23] LinkedIn (2022). La reinvención de la cultura empresarial. Disponible en: https://business.linkedin.com/content/dam/me/business/es-mx/talent-solutions-lodestone/body/pdf/es_LA_LTS_Global_Talent_Trends_2022-v2.pdf
,
sigue utilizando esquemas híbridos y 25% opera mediante actividades
remotas, lo que se manifestó en el hecho de que este esquema pasó de ser
emergente a complementario (López, 2021[24] López, E. (2021). Modelo de trabajo 3-2-2, la tendencia para 2022. Disponible en: https://www.eleconomista.com.mx/el-empresario/Modelo-de-trabajo-3-2-2-la-tendencia-para-2022-20211228-0098.html
).
De acuerdo con la Encuesta sobre el Impacto Económico generado por
Covid-19 (ECOVID-IE), más de 50% de las organizaciones micro, pequeñas,
medianas y grandes aplicaron paros técnicos como medida de prevención de
contagios, y la mayoría trató de mantener a su personal en sus puestos,
aunque las remuneraciones y las prestaciones se vieron mermadas durante
el periodo de confinamiento.
Asimismo, la Encuesta Telefónica
sobre Covid-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML) fue aplicada a personas
ocupadas de 18 años o más que fueran usuarias de teléfono. Para inicios
del segundo trimestre de 2020, 24% de esta población laboró bajo esquema
de trabajo en casa (home-office), poco menos de una tercera parte fue
obligada a reducir sus horas de trabajo ordinarias y poco menos de la
mitad disminuyó sus percepciones (INEGI, 2020a[18]
INEGI (2020a). “El INEGI presenta resultados del impacto del covid-19
en la actividad económica y el mercado laboral” [Comunicado de prensa
núm. 346/20]. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/COVID-ActEco.pdf
).
Entonces, las condiciones laborales a las que obligó el distanciamiento
social aceleraron la transición de estructuras laborales tradicionales,
donde la presencialidad es la característica principal, a esquemas que
prescriben flexibilidad laboral como cualidad primordial.
Como se
mencionó, en este escenario el home-office y el e-commerce se
convirtieron en estrategia y herramienta tecnológicas que ayudaron a
superar las complicaciones originadas por la pandemia. Esto significó un
proceso de adaptación obligado que conllevó dificultades en las
empresas por el hecho de instalar dichas tecnologías y la renuencia de
los consumidores, debido a que tuvieron que someterse a una adaptación y
aceptación en términos de confianza acelerada y preferencia; es decir,
tanto empresa como consumidores tuvieron que aprender a normalizar el
uso de dispositivos móviles, tarjetas de crédito y débito, y
transferencias electrónicas (Alvarado et al., 2023[4]
Alvarado, E., Rodríguez, O. y Sánchez, M. (2023). Productividad y
comercio electrónico en México. Un análisis postpandemia. En Rodríguez,
O. y Alvarado, E. (Coords.), Continuidad y recuperación de las NaMiPyMes después del COVID-19 (117-146). Primera edición. México: Red Nacional de Productividad,
Innovación y Competitividad Empresarial (REPICE)/Plaza y Valdés.
).
En el caso del trabajo en casa y en el contexto de las megaciudades de
las economías emergentes, estas tecnologías permiten reducir y eliminar
los desplazamientos que resultan costosos en términos de tiempo y
recursos económicos, así como disminuir la congestión vehicular y la
emisión de contaminantes.
En México se reportaron incrementos
considerables en el uso del comercio electrónico a través de venta en
línea al menudeo, ventas directas de las empresas, primordialmente, es
decir, fue posible normalizar transacciones que implican la interacción
con medios virtuales, como pagos y transferencias mediante aplicaciones
en dispositivos electrónicos (Ríos, 2020[40] Ríos, A. (2020). “Emergencia sanitaria y transacciones electrónicas: Covid-19 caso México”. Perfiles de las Ciencias Sociales, 8(15), 66-82. https://revistas.ujat.mx/index.php/perfiles/article/view/3901
). De acuerdo con la Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO, 2021[5] Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) (2021). Estudio sobre Venta Online en PyMEs 2021. AMVO/The Global Language of Business. https://www.amvo.org.mx/estudios/estudio-sobre-venta-online-en-pymes-2021/
),
las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) registraron incrementos en
utilización del orden de 100% de los medios electrónicos para la
comercialización, lo que significó que una de cada tres ventas se
realizó por Internet.
De acuerdo con la AMVO, las empresas
utilizaron principalmente las redes sociales: I) Facebook a través de
Marketplace; II) WhatsApp por medio de grupos de venta; y III) TikTok e
Instagram por la condición de tener una cuenta asociada. Entonces, en el
plano virtual, los emprendimientos desarrollaron sitios web cuyos
contenidos muestran las características de sus productos y servicios. En
estas condiciones, la cantidad de seguidores de las cuentas
empresariales fue y es determinante para la difusión de fotografías,
videos y experiencias de dichos productos y servicios. Incluso, tanto
empresas formales como informales usaron esquemas promocionales como el
Hot Sale, Buen Fin, Black Friday, y de ofertas de temporada, como 2x1,
3x2 y pagos a meses sin interés. Además de las redes sociales, los
emprendimientos recurrieron a plataformas de comercio electrónico que
poseen cierta aceptación en los mercados, como transferencias
electrónicas bancarias mediante aplicaciones de bancos o el Sistema de
Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), Amazon, Mercado Libre, PayPal,
Oxxo, entre otros (Alvarado et al., 2023[4]
Alvarado, E., Rodríguez, O. y Sánchez, M. (2023). Productividad y
comercio electrónico en México. Un análisis postpandemia. En Rodríguez,
O. y Alvarado, E. (Coords.), Continuidad y recuperación de las NaMiPyMes después del COVID-19 (117-146). Primera edición. México: Red Nacional de Productividad,
Innovación y Competitividad Empresarial (REPICE)/Plaza y Valdés.
).
Informalidad y comercio electrónico en México
⌅En nuestro país, el peso relativo de la economía informal, en términos de valor agregado bruto, fue en promedio de 23% durante el periodo de 2003 a 2021, y sólo en 2020 fue posible reducir esta participación por debajo de 22%. Lo anterior sugiere que esta reacción se debe a los efectos que el confinamiento social tuvo sobre los puestos de trabajo informales (figura 1).
.
En
la siguiente figura se presenta la relación entre el valor creado o
añadido en el proceso de producción en el país y las remuneraciones de
los empleos informales. Asimismo, es posible identificar un
comportamiento creciente del valor bruto de la producción (VBP), el cual
está acompañado por el desempeño de las remuneraciones del sector
informal (véase figura 2).
Lo anterior fortalece la proposición de que los esfuerzos de los
administradores (dueños) de nano o microempresas informales deben ser,
al menos, suficientes para obtener ingresos tanto para la subsistencia
del propio individuo como para mantener operaciones en el mercado. Por
lo tanto, en este tipo de emprendimientos, las estructuras de
informalidad representan los cimientos de la dinámica económica y de
generación de empleos en países emergentes y en desarrollo (Robles y Martínez, 2018[42] Robles, D. y M. Martínez (2018). “Determinantes principales de la informalidad: un análisis regional para México”. Región y Sociedad, 30(71), 1-35. https://doi.org/10.22198/rys.2018.71.a575
; Villicaña y Rodríguez, 2022[52]
Villicaña E. y Rodríguez, O. (2022). Efectos de la informalidad sobre
la precariedad laboral en México. En E. Alvarado y C. Antonio (Coords.), Emprendimiento en México (147-174). México: Fides Ediciones/REPICE/Universidad Autónoma de Nuevo León.
).
.
A continuación, en la figura 3 es posible determinar que desde 2008 hasta 2021 los puestos de trabajo ubicados en la economía informal se mantuvieron entre 14,000 y 17,000 unidades con un comportamiento ascendente, y sólo en 2020 se registró una caída de 6.7% en este tipo de empleos, situación contraria a la tasa de crecimiento anual del periodo que fue de 0.8%. Sin embargo, hasta 2020 las remuneraciones de los asalariados de la economía informal mantuvieron crecimientos inferiores a los dos dígitos, pero de 2020 a 2021 estos pagos reportaron un crecimiento del orden de 18%, lo que es consistente con el proceso de cierre temporal, parcial y total de actividades informales porque, debido a su necesidad de seguir en operaciones, los emprendimientos se vieron obligados a ofrecer incentivos a los trabajadores para mantener las actividades a pesar del riesgo de contagio que implicó salir de los hogares.
.
Enseguida se contrasta el VBP de la economía informal con el desempeño de las unidades económicas, en términos de personal ocupado e ingresos totales por suministro de bienes y servicios del comercio al por menor exclusivamente a través de Internet. En la figura 4 se puede observar que mientras el comportamiento del VBP fue en ascenso, sobre todo en el periodo 2016-2018 en el que creció en promedio a una tasa de 8%, los ingresos por concepto de ventas al por menor exclusivamente a través de Internet reportaron un crecimiento promedio anual del orden de 20%, sin embargo, de 2019 a 2020 la tasa de crecimiento asociada fue superior a 50%. Esto sucedió manteniendo una tasa de crecimiento promedio de 8.5% de personal ocupado en este tipo de actividades.
) y la Medición de la Informalidad INEGI (2023)[21] INEGI (2023). “Medición de la Informalidad”. Base 2013. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/programas/pibmed/2013/#Tabulados
.
Finalmente, la figura 5 reporta la relación entre los puestos de trabajo informales remunerados y personal ocupado en el comercio al por menor exclusivamente a través de Internet y, es posible describir un comportamiento similar entre ambas variables de 2008 a 2021. No obstante, destaca el comportamiento durante el periodo de la pandemia por covid-19, ya que de 2019 a 2020, los puestos de trabajo informales cayeron 6.8%, mientras que el personal ocupado en el comercio electrónico sólo se redujo 1.2%. Sin embargo, de 2020 a 2021, las variaciones porcentuales fueron del orden de 7% y 57%, respectivamente.
Lo anterior sugiere que las unidades de
producción implementaron estrategias, como el e-commerce, para enfrentar
los embates de la pandemia durante 2020 y 2021. Asimismo, es
consistente con el hecho de que durante 2021 la economía informal
registró un aumento de 12.4%, después de haber caído 12.3% el año previo
por la crisis de covid-19, lo que mostró una recuperación más dinámica
que la de la economía formal (El Economista, 2023[10] El Economista (2023). Economía informal creció 4 veces más que la formal en 2021. Disponible en: https://www.eleconomista.com.mx/economia/Economia-informal-crecio-4-veces-mas-que-la-formal-en-2021-20230107-0013.html?fbclid=IwAR1V-P3cXyOnCIojskNfOTxNuIjsTWQd5eTB8rbd0838mViWqM2PKVvgJTs
).
) y la Medición de la Informalidad (INEGI, 2023[21] INEGI (2023). “Medición de la Informalidad”. Base 2013. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/programas/pibmed/2013/#Tabulados
).
3. Metodología
⌅El objetivo de la estimación de un modelo de elección discreta binaria tipo Logit en este estudio es conocer la probabilidad actual de encontrar un trabajador informal a nivel nacional y en cada región del país, así como mostrar el grado de influencia que tienen algunas características de los trabajadores para verificar su pertenencia al empleo informal y comprobar si estos determinantes actúan de forma distinta en cada región.4Los modelos Probit también se han utilizado para captar el comportamiento de la informalidad en México, por ejemplo, Martínez et al. (2017) sustentan la segmentación laboral en el país utilizando la ENOE de los años 2005 y 2015. La metodología del modelo Probit utiliza variables categóricas como dependientes; este modelo también es conocido como “modelo de variable binomial o binaria”. El modelo Logit es un modelo de probabilidad que utiliza una función de distribución acumulativa logística y cuya expresión matemática es la siguiente:
Para facilitar la exposición, la ecuación 1 puede expresarse de la siguiente manera, donde .
La ecuación 2 representa la función de distribución logística acumulativa, donde
no está linealmente relacionada con
, por lo que no satisface los supuestos de los modelos lineales de probabilidad (Gujarati, 2010[13] Gujarati, D. (2010). Econometría. México D.F.: Mc Graw Hill.
).
Esta ecuación permite obtener la probabilidad de encontrar un
trabajador informal, dadas las condiciones que las variables
independientes imponen, es decir, I) educación: “escolaridad”; II)
salario: “salario”; III) sector de la actividad económica5Para
facilitar el análisis, se utilizó la variable “rama_est1”, ya que posee
sólo tres categorías, en lugar de la variable “rama_est2”, que posee 11
categorías distintas.: “sector_eco1”, “sector_eco2” y
“sector _eco3”; IV) edad: “edad”; V) jornada laboral: “jornada_l” y VI)
utilización del comercio electrónico como mecanismo complementario de
operación de las unidades económicas informales: “e_com”. De acuerdo con
lo anterior, la ecuación 1 se expresa de la siguiente manera6La Ecuación 3 permite calcular la probabilidad de obtener un trabajador informal dado
que se cuenta con información para cada uno de los individuos dentro de
la base.:
3.1. Datos
⌅Se utilizó la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo correspondiente al tercer trimestre del 2022, de la cual fueron seleccionados los individuos pertenecientes a la población ocupada, es decir, 179,396 sujetos encuestados, quienes representan un total de 57,932,441 sujetos después de aplicar el factor de expansión del INEGI.7El factor de expansión es el coeficiente que otorga determinado peso a la muestra en función de su representatividad de otros tantos casos similares, el cual considera el estrato socioeconómico y el lugar de residencia (INEGI, 2010). Es importante mencionar que los factores de expansión se utilizaron únicamente para el análisis estadístico y no fueron aplicados a las variables utilizadas dentro del modelo econométrico. De este total, se excluyó a aquellos trabajadores que no perciben ingresos, ya que podrían alterar la significancia de dicha variable dentro del modelo econométrico y no otorgar la interpretación más adecuada sobre el impacto que posee el ingreso sobre el empleo informal, y a su vez se fijó un ingreso máximo de $200,000, ya que en el total de la muestra existen tan sólo tres observaciones que cumplen esta característica, las cuales, al considerar el factor de expansión representan únicamente a 1,690 personas, de considerar dichas observaciones dentro del análisis provocarían un sesgo al alza de los resultados de la estadística básica sobre el ingreso de los trabajadores. También se descartó a quienes estuvieran fuera del rango de edad que la Ley Federal del Trabajo prescribe, es decir, se seleccionó a individuos con edades de entre los 15 y los 65 años. Tampoco fueron incluidos los trabajadores que laboran menos de una hora a la semana y los que no especificaron el sector económico al que se dedican.
Esta depuración de individuos generó una base de datos de 112,458 personas, las cuales representan una población total de 34,681,942 después de utilizar el factor de expansión del INEGI. Esta base se utilizó para correr el modelo a nivel nacional y, posteriormente, se dividió por regiones para completar el análisis.8Las regiones propuestas son la que el Banco de México (Banxico) utiliza en los Reportes sobre las economías regionales y que Palafox y Rodríguez (2023) emplean también: I) Región Norte: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas; II) Región Centro-Norte: Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Durango, Jalisco, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí, Sinaloa y Zacatecas; III) Región Centro: Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala; y IV) Región Sur: Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. La variable dependiente binaria corresponde al tipo de empleo de los trabajadores, de tal manera que se identificó a los empleados formales con un valor de 0 y a los informales, con valor de 1.
Las variables independientes se usan en niveles y corresponden a: educación, que contiene el número de años de estudio de los trabajadores (ANIOS_ESC); ingreso mensual (INGOCUP); sector de la actividad económica (RAMA_EST1), en la que los trabajadores que laboran en el sector primario tienen el valor de 1, los del sector secundario, 2 y los del sector terciario, 3 (se utiliza como referencia al sector primario); edad de los trabajadores, la cual muestra el número de años cumplidos (EDA); jornada laboral, que muestra el número de horas trabajadas a la semana por cada uno de los individuos (HRSOCUP) y, finalmente, la variable asociada al uso del comercio electrónico, la cual expresa que las unidades económicas realizaron alguna actividad de comercialización a través de Internet (E_COM). Enseguida se presentan los resultados de la estimación econométrica.
4. Resultados y discusión
⌅La tabla 3 presenta los resultados de la estimación del modelo Logit a nivel nacional. Los coeficientes obtenidos son significativos.9Mediante el uso de la prueba de Wald se corroboró que los estimadores son distintos de cero. La significancia del modelo de acuerdo con la pseudo-R2 de MacFadden es cercano a 20%, lo que indica mejoras relativas del
modelo con regresores respecto a estimaciones que consideran sólo el
intercepto. Ahora bien, cuando fueron sustituidos los coeficientes
derivados de la estimación por máxima verosimilitud del modelo Logit en
la ecuación 3,
se obtuvo una probabilidad de encontrar a un trabajador informal, a
nivel nacional durante el tercer trimestre de 2022, de 50.84%, lo que
implica que existe prácticamente la misma probabilidad de que un
trabajador sea formal o informal.10Este
porcentaje fue obtenido utilizando los valores promedio en las
variables independientes extraídos directamente de la base de datos. Lo anterior es consistente con los resultados de Palafox y Rodríguez (2023)[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
,
ya que esta misma evaluación, pero para el primer trimestre de 2020,
señaló que la probabilidad fue de 49.06%, es decir, posterior a la
pandemia es más probable hallar a un trabajador informal que uno que se
desempeñe en actividades formales.
De acuerdo con lo anterior, es preciso reiterar que en los modelos Logit, el coeficiente no indica la relación que las variables independientes tienen con la dependiente, ya que no poseen una relación lineal directa con dichas variables, pero prescriben la manera en que cambia el valor del modelo, derivado de un cambio en cada variable independiente. En las estimaciones de esta investigación, los coeficientes obtenidos fueron negativos en todas las variables independientes, por lo que es conveniente analizar el exponencial de dichos coeficientes para conocer las posibilidades que posee un trabajador de pertenecer a la informalidad o no.
La tabla 3 presenta el valor del exponencial de los coeficientes del modelo nacional. Aquellos que tienen un valor negativo son resultado de dividir 1 entre el exponencial de cada coeficiente, y para el caso de los positivos, se muestra tan sólo el valor del exponencial, esto para facilitar su interpretación. Los coeficientes negativos miden la magnitud de la disminución en la posibilidad de que un trabajador sea informal y cuando el coeficiente es positivo, se mide el aumento de dicha posibilidad. Por ejemplo, el coeficiente obtenido para el salario indica que por cada peso que éste aumente, disminuyen en 1.000 veces las posibilidades de que un trabajador sea informal, siempre que se mantengan las demás variables constantes. Por otro lado, por cada año adicional en la edad de un trabajador, las posibilidades de que éste sea informal disminuyen en 1.012 veces.
Asimismo, por cada año adicional en la escolaridad de los trabajadores, la posibilidad de que estos sean informales disminuye 1.195 veces. Respecto a la jornada laboral, el coeficiente indica que por cada hora que incremente dicha jornada, disminuye 1.027 veces la posibilidad de que un trabajador pertenezca a la informalidad. En cuanto al análisis sectorial de la actividad económica, los coeficientes asociados a los sectores secundario y terciario denotan la relación respecto al sector primario (dicho sector posee el valor de 1), debido a que se trata de una variable categórica. Entonces, para la evaluación de los casos de los sectores industrial y de servicios, no se calcularon coeficientes; por lo tanto, se concluye que la posibilidad de los trabajadores del sector secundario (sector_eco2) de pertenecer al sector informal disminuye 2.781 veces respecto de los del sector primario, mientras que las posibilidades de los individuos pertenecientes al sector terciario (sector_eco3) disminuyen 1.988 veces más que los del sector primario, esto implica que el sector primario es el que posee mayores posibilidades de tener trabajadores informales, seguido del sector secundario y por último el sector terciario, lo cual es consistente con los datos presentados en el análisis estadístico de ésta variable.11El valor del intercepto es el incremento en las posibilidades de ser informal cuando todas las demás variables son cero. Como era previsible, este valor es sumamente cuantioso, ya que es el único que recoge un aumento en la probabilidad a favor de ser informal.
| Variable | Coeficiente | P-Value | Exponencial del coeficiente |
|---|---|---|---|
| salario | 0.000 | 0.000* | 1.000 |
| edad | -0.012 | 0.000* | 1.012 |
| escolaridad | -0.178 | 0.000* | 1.195 |
| sector_eco2 | -1.023 | 0.000* | 2.781 |
| sector_eco3 | -0.687 | 0.000* | 1.988 |
| jornada_l | -0.026 | 0.000* | 1.027 |
| Intercepto | 5.207 | 0.000* | 182.460 |
| e_com1/ | NA | NA | NA |
Una vez revisado el caso nacional, en la tabla 4 se muestran los coeficientes del modelo Logit aplicado para cada una de las regiones del país. Se calculó la probabilidad de que un trabajador pertenezca al sector informal, utilizando los promedios de las variables independientes al sustituir los coeficientes obtenidos para cada región en la ecuación 3. Los hallazgos fueron que, en la región norte, la probabilidad de que un trabajador pertenezca al sector informal es de 32.34%, en la región centro-norte es de 48.04%, en la región centro, de 62.98% y por último en la región sur la probabilidad es de 62.21%. La pseudo-R2 calculada para el modelo de cada región fue cercano a 20%, al igual que en el caso nacional.
Los coeficientes y sus exponenciales muestran que las variables tienen comportamientos particulares sobre la informalidad en cada región del país. Por ejemplo, aunque el aumento de un peso en el salario provoca una disminución en las posibilidades de que un trabajador sea informal en 1.000 veces en todas las regiones, el incremento de un año en la edad de los trabajadores provoca una disminución en 1.005 de las posibilidades de ser informal para la región norte, en 1.017 para la región centro-norte, en 1.011 para la región centro y de 1.016 para la región sur del país. Lo anterior implica que los rangos de edad iniciales de la población ocupada están asociados a niveles más altos de informalidad.
En cuanto a la escolaridad se refiere, por cada año adicional en los estudios de los trabajadores, las posibilidades de pertenecer a la informalidad disminuyen 1.192 veces en la región norte, 1.198 en la región centro-norte, 1.208 en la región centro y 1.205 en la región sur. Cuando se revisa el caso del aumento de una hora en la jornada laboral, se revela que dicho incremento provoca una disminución en las posibilidades de ser informal de 1.044 veces en la región norte, 1.037 en la región centro-norte, 1.021 en la región centro y 1.021 en la región sur del país.
| Variable | Región Norte | Región Centro-Norte | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Coeficiente | P-Value | Exponencial del coeficiente | Coeficiente | P-Value | Exponencial del coeficiente | |
| salario | 0.000 | 0.000* | 1.000 | 0.000 | 0.000* | 1.000 |
| edad | -0.005 | 0.000* | 1.005 | -0.017 | 0.000* | 1.017 |
| escolaridad | -0.175 | 0.000* | 1.192 | -0.181 | 0.000* | 1.198 |
| sector_eco2 | -1.502 | 0.000* | 4.492 | -0.856 | 0.000* | 2.355 |
| sector_eco3 | -0.495 | 0.000* | 1.640 | -0.805 | 0.000* | 2.237 |
| jornada_l | -0.043 | 0.000* | 1.044 | -0.037 | 0.000* | 1.037 |
| Intercepto | 4.653 | 0.000* | 104.929 | 5.578 | 0.000* | 264.649 |
| e_com1/ | NA | NA | NA | NA | NA | NA |
| Variable | Región Centro | Región Sur | ||||
| Coeficiente | P-Value | Exponencial del coeficiente | Coeficiente | P-Value | Exponencial del coeficiente | |
| salario | 0.000 | 0.000* | 1.000 | 0.000 | 0.000* | 1.000 |
| edad | -0.011 | 0.000* | 1.011 | -0.016 | 0.000* | 1.016 |
| escolaridad | -0.189 | 0.000* | 1.208 | -0.186 | 0.000* | 1.205 |
| sector_eco2 | -1.21 | 0.000* | 3.354 | -0.221 | 0.003* | 1.248 |
| sector_eco3 | -0.850 | 0.000* | 2.340 | -0.773 | 0.000* | 2.167 |
| jornada_l | -0.021 | 0.000* | 1.021 | -0.021 | 0.000* | 1.021 |
| Intercepto | 5.721 | 0.000* | 305.331 | 5.593 | 0.000* | 268.532 |
| e_com1/ | NA | NA | NA | NA | NA | NA |
Por último, la variable categórica correspondiente a los sectores de la actividad económica reportó valores muy distintos en cada región, pero en todas ellas su efecto fue negativo. Es importante recordar que los coeficientes y su exponencial se interpretan con respecto al sector primario de la economía, entonces, al ser negativos, representan la disminución de las posibilidades de ser informal en relación al sector primario. En este sentido, en la región norte desempeñarse en el sector secundario (sector_eco2) genera un efecto de disminución sobre la informalidad de 4.492 veces más que el sector primario y de 1.640 que el sector terciario; en la región centro-norte los exponenciales son de 2.355 y 2.237; en la región centro, de 3.354 y 2.340 y, finalmente, de 1.248 y 2.167 en la región sur del país, respectivamente.12Otro dato importante que el modelo arroja es el valor del intercepto en cada región. El exponencial del intercepto muestra el aumento de las posibilidades de que un trabajador sea informal cuando el resto de los coeficientes es igual a cero, en cuyo caso dichas posibilidades incrementan 105 veces en la región norte; 264 veces en la región centro-norte; 305 veces en la región centro y, por último, 268 veces en la región sur del país. El intercepto recoge el efecto en favor de que los trabajadores sean informales, cuando el resto de los coeficientes son cero, es de esperarse que el valor sea positivo y de gran magnitud, lo cual es consistente con los resultados de Palafox y Rodríguez (2023).
En términos del análisis sectorial, resultó relevante la
validación de los coeficientes asociados a los sectores industrial y de
servicios porque estos coeficientes fueron menores para todas las
regiones en el análisis posterior a la pandemia, al igual que en el
escenario previo a la pandemia resultaron menores para cada caso, como
lo plantean Palafox y Rodríguez (2023)[45]
Rodríguez, O., E. Alvarado y M. Sánchez (2023). “Informalidad y
nanoempresas en localidades perimetropolitanas de la Ciudad de México”. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 54(212), 55-77. https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2023.212.69898
(véase tabla 5).
Lo anterior valida un efecto adverso del confinamiento social sobre la
estructura laboral de las regiones del país; es decir, la probabilidad
de ubicarse en el sector informal dado que el individuo pertenece al
sector secundario o terciario disminuyó, lo que significa un incremento
en las posibilidades de ser informal en estos sectores. Otra
interpretación es que los valores más pequeños de los coeficientes
implican que se redujo la brecha entre sectores o bien, que la
informalidad permeó durante la pandemia en los sectores industrial y de
servicios.
| Exponencial del coeficiente | Región Norte | Región Centro-Norte | ||
|---|---|---|---|---|
| Previo a la pandemia | Posterior a la pandemia | Previo a la pandemia | Posterior a la pandemia | |
| Sector industrial | 6.141 | 4.492 | 2.427 | 2.355 |
| Sector servicios | 2.568 | 1.640 | 2.386 | 2.237 |
| Región Centro | Región Sur | |||
| Sector industrial | 4.770 | 3.354 | 1.385 | 1.248 |
| Sector servicios | 3.318 | 2.340 | 2.615 | 2.167 |
.
Finalmente, para atender la hipótesis planteada en esta investigación, es menester revisar los resultados asociados al uso del comercio electrónico como mecanismo para la continuidad de las unidades económicas. En este sentido, se informa que incluir esta variable en el estudio fue difícil al principio e imposible al final, toda vez que las observaciones de la pregunta que hace referencia en la ENOE al uso del comercio electrónico no contaron con suficientes individuos para considerarla representativa en las estimaciones nacional y regionales.
Conclusiones
⌅El 30 de enero de 2023 se cumplieron tres años del suceso en el que el Comité de Emergencias de la OMS reconoció que el brote por el nuevo coronavirus constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional. Este hito desató un sinfín de connotaciones y situaciones humanas, sociales, sanitarias, laborales, económicas e incluso psicológicas que, hasta la fecha, la humanidad y las economías no han sido capaces de asimilar por completo. En este escenario, en la presente investigación se revisaron y evaluaron los efectos del confinamiento social debido a la pandemia por covid-19 sobre el empleo informal en México.
La revisión de la literatura permitió conocer los enfoques causales de la informalidad, en los que destacan posturas como la que prescribe la informalidad en tanto proceso de expulsión de las actividades formales; aquellas que señalan que los procesos de informalidad son producto de decisiones y preferencias de los individuos por gozar de las cualidades que las actividades de la economía subterránea ofrecen, como la flexibilidad laboral, mejores ingresos y ausencia de gravámenes a los ingresos; hasta las posturas que reconocen a los empleos informales como necesarios para la reducción de costos en las unidades económicas formales.
En este sentido, se destaca el caso de las nanoempresas, cuya creación, administración y dirección son actividades realizadas por una sola persona, y que, por lo tanto, su desempeño debe ser suficiente para efectos de generación de recursos que garanticen la subsistencia del emprendedor, así como la permanencia del propio negocio en el mercado. Estas condiciones iniciales difícilmente otorgan incentivos a los emprendedores para la formalización. Entonces, sale a relucir lo poco atractivas que resultan las virtudes de los empleos formales, como la seguridad social, las (limitadas) promociones de puestos, las prestaciones paupérrimas, entre otras; mientras que la posibilidad de evadir gravámenes, obtener retornos iguales y, sobre todo, de aprovechar la flexibilidad laboral son un contrapeso para la formalidad y un constante y creciente estímulo para las actividades informales.
En este contexto, tanto empleos formales como informales se enfrentaron a la coyuntura del distanciamiento social enmarcado por suspensiones laborales y sociales que representaron, en conjunto, afectaciones sobre la ocupación y el empleo. En México, como en el mundo, se identificaron actividades esenciales y no esenciales para atender la emergencia sanitaria, lo cual obligó a las unidades productivas a improvisar e implementar estrategias para facilitar la continuidad y, eventualmente, la recuperación de los emprendimientos.
El e-commerce y el home-office son mecanismos que surgieron como esquemas de emergencia ante el aislamiento social, y, después de dos años de uso de estas estrategias, los emprendimientos las utilizan en tanto esquemas operativos complementarios. Entonces, es relevante determinar la pertinencia de mantener dichas estrategias en algún grado, debido a las mejoras en términos de productividad, reducción de costos, eficiencia y efectividad. Esto significa que las organizaciones evaluarán la disyuntiva entre volver a los esquemas presenciales por completo o explotar los beneficios de aquéllas, en términos de mayor facilidad y flexibilidad para consumidores y trabajadores, respectivamente.
Los hallazgos más relevantes de esta investigación yacen en los efectos de la pandemia de covid-19 sobre la estructura productiva mexicana, específicamente, sobre el aspecto laboral, porque la estimación a nivel nacional señala que después del confinamiento social derivado de las políticas sanitarias, la probabilidad de que un individuo que pertenece a la población ocupada del país se desempeñe en la economía informal es mayor respecto a la de un periodo previo al distanciamiento social. Asimismo, las estimaciones regionales son consistentes con las condiciones prepandemia porque incrementos en el salario, edades mayores, años de escolaridad adicionales y horas añadidas a la jornada laboral son variables que mejoran la probabilidad de pertenecer a esquemas laborales formales.
Estos resultados prescriben que las
nuevas condiciones del mercado laboral en México, después del
confinamiento social ocasionado por el covid-19, fungen como mecanismos
que profundizan hallazgos de investigaciones como las de Loría et al. (2016)[27] Loría, E., M. Aupart y E. Salas (2016). “Informalidad, productividad y crecimiento en México, 2000.Q2 - 2014.Q4”. Ensayos. Revista de Economía, 35(2), 151-174. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-84022016000200151
y Palafox (2024)[37] Palafox, R. (2024). “La informalidad y su relación negativa con el crecimiento económico en México, 2005Q1-2022Q2”. El Semestre de las Especializaciones, 5(2), 79-98. https://www.depfe.unam.mx/especializaciones/revista/5-2-2024/
,
las cuales prescriben que, en el largo plazo, la informalidad laboral
opera como una restricción permanente del crecimiento económico por
medio de la pérdida de productividad. En este contexto, resulta evidente
que la transición forzada, debida a eventos coyunturales como la
pandemia de covid-19 y a eventos estructurales de cada mercado (bajo
crecimiento), del sector formal a la informalidad es una reacción de
refugio para estos trabajadores.
Granados, Domínguez y Galán (2023)[12]
Granados, M., Dominguez, R. y Galán, J. (2023). Las taquerías en la
CDMX: actividad refugio ante la pandemia de SARS-CoV-2. En Rodríguez, O.
y Alvarado, E. (Coords.), Continuidad y recuperación de las NaMiPyMEs después del covid-19 (147-168). México: UANL/REPICE/Plaza y Valdés.
señalan que, si bien es cierto, durante los dos primeros años de la
pandemia, se implementaron políticas públicas para mitigar los efectos
de la pandemia, así como mayor dinamismo de programas sociales, sin
embargo, estas intervenciones gubernamentales resultaron insuficientes y
poco exitosas, ya que no se enfocaron en proteger al empleo. Además.
destaca que puestos de alimentos fijos o semifijos (ambulantes) fueron
las actividades en las que se refugió el bloque de trabajadores
expulsado de esquemas laborales formales, con el objetivo suplir los
ingresos que dejaron de percibir y para enfrentar el desafío que implicó
el confinamiento social. Al respecto, Rodríguez, Delgadillo y Sánchez (2021)[44]
Rodríguez, O., Delgadillo, J. y Sánchez, M. (2021). “Perfil del
productor de nopal de Milpa Alta en el diseño de políticas sectoriales”. Argumentos. Estudios Críticos de la Sociedad, 1(96), 229-253. https://doi.org/10.24275/uamxoc-dcsh/argumentos/2021961-10
,
señalan que la población que se halla en el sector informal,
generalmente, se ocupa en diversas actividades del sector, es decir,
cubre sus necesidades a través de la obtención de ingresos por
diferentes actividades del sector subterráneo.
Entonces, es preciso reconocer la posibilidad de otras fuentes de informalidad, como las que se revisaron. Sin embargo, los hallazgos de esta investigación son consistentes con el enfoque de informalidad dualista, toda vez que el incremento de la informalidad después del covid-19 surgió por la exclusión de trabajadores de las actividades formales, debido a afectaciones sobre el desempeño de la economía. Mismas que se originaron durante el periodo de estudio por una perturbación de carácter coyuntural, que influyó negativamente a todas las economías del mundo.
Respecto a la sectorización laboral, se validó el efecto adverso del confinamiento social sobre la estructura de empleo formal en las regiones del país, puesto que actualmente se observa un aumento en las posibilidades que un trabajador tiene de ser informal en los sectores industriales y de servicios, es decir, la pandemia ocasionó que la informalidad permeara en los sectores secundario y terciario. Finalmente, las estimaciones regionales y a nivel nacional no permitieron evaluar y determinar que las estrategias de las unidades productivas como el e-commerce y el home-office fueran mecanismos que ayudaran a mitigar los efectos del confinamiento durante la pandemia de covid-19, por lo que este análisis será menester en investigaciones futuras.